TRAFICANTES DE ÓRGANOS, CARNICEROS SIN ESCRÚPULOS
El comercio de órganos humanos es una de las actividades más ruines que existen. Las mafias que operan en este campo efectúan todo tipo de acciones: secuestros de adultos y de menores, asesinatos, robos de cadáveres, soborno a políticos y magistrados, todo vale con tal de enriquecerse a costa de la vida del prójimo.
Para cualquiera que tiene capacidad para razonar, investigar y sacar sus propias conclusiones, sería ingenuo pensar que en el mundo no existe el comercio de órganos. Así como existe la prostitución infantil, el tráfico de armas, el narcotráfico, el robo de meteoritos, la trata de blancas, la venta de bebés, también existe un jugoso negocio en las sombras del que casi nadie habla.
Según un informe de las Naciones Unidas, se ha confirmado en América la existencia de tráfico de órganos en Argentina, Brasil, Honduras, y México, en su mayoría con destino a compradores alemanes, suizos e italianos. En Argentina ha habido casos de retirada de córneas de pacientes a los que se les declaró muerte cerebral después de haber falsificado exploraciones cerebrales.
El comercio de órganos es lisa y llanamente la compra y venta de una parte del cuerpo. Este infame negocio de órganos ocurre sobre todo en países en los que coexisten minorías con excelente nivel de vida (políticos, jueces, médicos), con mayorías pobres, con marcadas diferencias entre ambas, con un alto grado de injusticia social. Así, la minoría se apropia de los órganos de los pobres que sean compatibles y a su vez vende los órganos de los desposeídos a países altamente desarrollados y con déficit de donantes.
Por ejemplo, a la India suelen viajar numerosos pacientes ricos de Alemania, Japón y sobre todo Italia, para trasplantarse en condiciones nada seguras y sin las más mínimas garantías, con riñones comprados de personas extremadamente pobres. Ha sido también frecuente en Filipinas, Hong Kong y la China, países en los que los pobres venden un riñón por unos miles de dólares a ricos procedentes de países industrializados. También existe este sistema, en menor grado, en muchos países del norte de África y sobre todo en Egipto, en los que con frecuencia en la prensa se leen anuncios de oferta de riñones por parte de personas desesperadas por la pobreza, beneficiando a ricos desesperados por seguir viviendo.
El comercio de órganos es éticamente inaceptable por ser una forma abominable de explotación del hombre contra el propio hombre, permitiendo una desigualdad en las oportunidades de seguir viviendo gracias a un trasplante, a favor sólo de los ricos que están en posibilidades de comprar el órgano y a desmedro de los pobres que se ven obligados a vender parte de su propio cuerpo para satisfacer sus necesidades básicas de supervivencia o bien, ni siquiera eso, porque son asesinados en sanatorios y hospitales para aprovechar órganos vitales que de otro modo no podrían conseguir los traficantes.
Vemos que se está ante una práctica execrable, una acción criminal organizada, destinada a proveer permanentemente de órganos a clínicas y hospitales a partir de personas pobres, analfabetas, indigentes, etcétera.
Hoy, desde el punto de vista técnico, sin que pueda decirse que todo está conseguido, lo cierto es que los avances en materia de transplantes han sido espectaculares hasta el punto de que hoy día podemos decir que se puede trasplantar cualquier órgano o tejido a excepción del sistema nervioso central en su conjunto (donde no olvidemos que radica la propia vida del individuo). Se trasplanta cualquier órgano, desde los ya clásicos: riñón, corazón, hígado, páncreas, pulmón o más modernamente intestino, a las combinaciones de dos o más de ellos: los llamados “clusters” o trasplantes “en racimo”, que en ocasiones han llegado a sumar hasta seis o siete órganos. Las posibilidades son incluso mayores cuando hablamos de tejidos, verdadero futuro por desarrollar que incluye huesos completos, polvo de huesos para modelar o rellenar cavidades, cartílagos, tendones, piel de cadáver, piel cultivada, vasos sanguíneos, válvulas cardíacas y un largo etcétera que llega hasta donde pueda concebir la imaginación.
A continuación se mencionan algunos de los países donde se ha comprobado la existencia de irregularidades y delitos relacionados con el tráfico de órganos.
ARGENTINA
Los argentinos tenemos en nuestro pasado y presente sin justicia, el crimen de la doctora Cecilia Giubileo, desaparecida misteriosamente el 16 de junio de 1985. La desaparición llevó al primer escándalo sobre tráfico de órganos surgido en la Argentina a raíz de las investigaciones realizadas para encontrar a la doctora.
El caso de la doctora Giubileo: La médica de 39 años, desde 1977, trabajaba en la Colonia Neuro-psiquiátrica Montes de Oca, fundada en 1915 en Torres, sobre la ruta 192 del partido de Luján, provincia de Buenos Aires. En esa institución, poco a poco, a través de los años, Giubileo fue reuniendo evidencias e investigando el tráfico de órganos y de sangre extraídos a los pacientes para su posterior venta clandestina.
La búsqueda de su cuerpo en ese lugar, que tiene una extensión de 270 hectáreas, permitió el hallazgo de túneles secretos donde se encontraron huesos humanos. Una inspección oficial de los archivos del psiquiátrico y de la cercana Colonia de Open Door reveló que entre 1976 y 1991 habían muerto 1321 pacientes y que otros 1395 estaban desaparecidos.
También se descubrieron cadáveres sin identificar en una ciénaga pestilente de 20 hectáreas, certificados de defunción falsos, alimentos en mal estado, mmaltrato a los internos, mala atención, violaciones, robo de medicamentos y otros delitos.
La policía sospecha que la doctora fue eliminada porque sabía demasiado, las últimas hojas de su cuaderno fueron arrancadas, se robó su libreta de direcciones y carpetas de su domicilio, también desapareció una grabación con datos y testimonios.
Según sus amigas, eran las pruebas de las sospechosas muertes y desapariciones de los pacientes que venía observando desde hace años. Sus familiares fueron golpeados por encapuchados y amenazados de muerte. También golpearon e intentaron secuestrar a varios de los amigos de la doctora y colegas de la colonia. Entre ellas las enfermeras "Chichita" Realini y Mabel Tenca, las últimas personas que la vieron con vida.
Las conjeturas sobre la desaparición de Cecilia Enriqueta Giubileo fueron infinitas. Se dijo que había descubierto una red que se dedicaba al tráfico de órganos y que, por eso, la habían secuestrado y asesinado. Simultáneamente a las investigaciones de la policía, se intentó desacreditarla, haciendo correr el rumor que se había exiliado en un pueblo limítrofe entre Ecuador y Colombia porque se había convertido en miembro de una secta religiosa y, también que mantenía relaciones con mujeres y practicaba ciencias esotéricas. La investigación en busca de su paradero reveló que ya tenía en su familia dos cuñados desaparecidos durante la última dictadura militar.
Giubileo ingresó al Hospital Neuro-psiquiátrico por última vez, a las 21.38 horas del domingo 16 de junio de 1985. Después su figura se desvaneció en el aire. Nunca hubo una sola pista firme para encontrarla. Quedaron infinitas preguntas sin responder.
El director de la colonia, Francisco Elías Sánchez, no hizo la denuncia policial por la desaparición de la médica. En cambio, inició un sumario administrativo por el abandono de la guardia. La Casa Médica fue el último lugar en donde se la vio a la doctora Giubileo. Allí descansaban quienes estaban de guardia. Al otro día de su desaparición (un lunes), en el lugar comenzaron tareas de refacción y pintura de las habitaciones. Muchas pruebas se perdieron para siempre. La hoja del cuaderno donde constaba el último ingreso de la médica a la colonia fue arrancada. Incluso el diputado nacional Pérez Vidal, tomó cartas en el asunto e hizo una investigación. La causa pasó por varios jueces pero ninguno se quiso pronunciar al respecto y prescribió en el año 2000 sin condenar a nadie para alegría de los traficantes de órganos.
La BBC de Londres examina el tráfico de órganos: Pero el caso Giubileo continuó aunque llevó otros nombres. En noviembre de 1993 la BBC de Londres emitió un estremecedor informe que mostraba el tráfico de órganos en el mundo. Este programa, producido por Canadá y narrado por Bruce Harris examinaba el trafico de órganos y tejidos en Guatemala, Honduras, Argentina y Rusia. En Guatemala el programa decía que la única persona que había investigado sobre este tema había sido asesinada, con lo que se daba la impresión de que existían rumores y que cuando se intentaban investigar se corría el riesgo de ser asesinado por las mismas mafias que traficaban con los órganos.
En el programa se dedicó casi media hora a la Argentina. Por ejemplo, en 1984 a raíz de la desaparición de un niño, se detuvo al entonces director del Montes de Oca, Dr. Francisco Sánchez. El caso mencionado y otros similares pusieron al Gobierno argentino frente a la decisión de iniciar una investigación dirigida por Horacio Esbert, abogado del Ministerio de Salud. El Dr. Horacio Esbert declaró a la BBC de Londres: “Básicamente a partir de gente que trabajaba allí, se empezó a tomar conocimiento de que había tráfico de córneas; que las córneas eran extraídas de pacientes que morían y que tenían a sus familiares muy lejos y que no retiraban los cuerpos”.
Se verificaron irregularidades de todo tipo. Toda la sociedad quedó shockeada al descubrir a muchos pacientes desnudos, cuyo alimento diario era literalmente basura. La totalidad de los pacientes eran enfermos mentales, y muchos de ellos niños. Además, se descubrió una mafia involucrada en el tráfico de bebés, de sangre y de córneas, todo consentido por el Dr. Sánchez.
La cantidad de muertes en la Colonia es asombrosamente alta, y las causas que figuran en los registros de estas muertes son absolutamente diferentes a las causas que figuran en los archivos personales de los pacientes. Según los registros, el 20% de la población de pacientes, muere o “desaparece” cada año. Ningún miembro del personal quiso hablar de lo que pasaba. Y los testimonios de los pacientes (psiquiátricos) no son legalmente admisibles.
El juez Federal Héctor Heredia se hizo cargo de esta investigación. A la pregunta que se le realizó sobre cual era la cantidad de córneas manipuladas, contestó: “De más de trescientas desde el año 1979 hasta 1983/1984. Quizás un poco más. Me han entregado una copia del testimonio del Sr. Santini, quien trabajó ahí, en la Colonia, por más de diez años, en donde dice cómo fue enseñado por el Dr. Sánchez a sacar las córneas de los pacientes en la morgue del establecimiento. El testimonio de Santini dice que él removía las córneas con una cucharita de café y que estaba orgulloso porque nunca había roto una córnea.”
Se le preguntó al Dr. Horacio Esbert si él creía que en el país había una red traficando ilícitamente con órganos, a lo que respondió: “Más que una red hay en todo el país grupos que se dedican al trasplante de órganos y dentro de estos grupos sin lugar a dudas hay gente inescrupulosa que se dedica al tráfico y sin lugar a duda esta gente es peligrosa.”
El Dr. Sánchez murió misteriosamente poco después en prisión, sin decir jamás cual había sido su rol dentro de toda esta locura.
¿Sería el tráfico de córneas lo que descubrió la doctora Giubileo y por eso la eliminaron?
Otra inspección a la colonia psiquiátrica y nada ha cambiado: El 15 de agosto del año 2000, el juez Rogelio Massón, a raíz de una denuncia anónima a uno de los responsables de la Oficina Anticorrupción, hizo una inspección a la Colonia Montes de Oca, quince años y dos meses después de la desaparición de la doctora Giubileo.
Lo que encontró figura en la causa y es lo siguiente:
"Encontré una estructura dentro de cada pabellón, que no es para que viva un ser humano, en cuanto a los baños y los lugares donde comen". "Los pacientes que tienen control de esfínteres les faltaban los calzoncillos o bombachas, no todos pero en su mayoría". "En la cocina y todo lo que estaba en la cámara frigorífica daba contaminado". "La carne estaba amarronada dentro de la cámara frigorífica y no tenían facturas de compra". "Una internada estaba atada con una sabana al costado de la cama y pregunté por que estaba atada teniendo en cuenta que sus necesidades fisiológicas las debía hacer ahí y los responsables no tenían respuestas". "En el pabellón 7 encontré más de lo mismo; una misma enfermera para 80 pacientes que se les dice gatosos por la inclinación a gatear". "Al no controlar esfínteres el aseo de ellos se realiza a través de una manguera con agua que se enchufa en una canilla de agua fría en agosto que es invierno, fecha de la inspección". "Faltaban pacientes que yo había derivado y cuando pregunté por ellos descubrí que los pacientes trabajaban haciendo tareas hogareñas en las casas de los funcionarios y empleados de la colonia Montes de Oca"
Después de iniciada la causa por el Juez Massón hubo una auditora del PAMI en la Colonia. La responsable de la auditoría fue la Doctora Liliana Magrini quien estuvo a punto de ser echada del PAMI por describir el estado de la Colonia de este modo:
"El olor penetrante que se siente es similar al de otras instituciones cerradas como las cárceles, para quien no lo haya percibido nunca cabe poner como ejemplo el olor de una jaula con monos sucia". "A los pacientes la comida es servida desde unos recipientes de plástico de color azul que colocan en el piso, y con un cucharón le sirven en el plato de metal. Algunos comen con cucharas otros comen con la mano. No hay vasos sobre la mesa".
"En el pabellón 7 los pacientes severos y profundos están hacinados y en su gran mayoría despojados de su ropa".
"Se
observó a los pacientes ingerir la comida con las manos, algunos de ellos
directamente del suelo donde se encontraba la comida, eventualidad observada
hasta en el baño". "Se encontró un menor de 13 años con diagnóstico de parálisis
cerebral, que se encontraba dentro de una cuna-jaula con los miembros superiores
atados a los barrotes y sin tener acolchonamiento en el piso, ni tampoco
protección en los barrotes para evitar golpes en su cuerpo". "Todas las
instalaciones carecen de condiciones mínimas de higiene y confort". "Los
pacientes deambulan sin ropas y duermen en los pisos cubiertos por frazadas sin
que el personal intente acompañarlos a sus camas, vestirlos o demostrar algún
tipo de interés o de afecto".
Actualmente el Hospital Neuro-psiquiátrico Montes de Oca cuenta con un presupuesto de unos 20 millones anuales y unos 1200 internos. La obra social de los jubilados (PAMI) por cada uno de los internos que deriva (200 personas) le paga alrededor de 3600 pesos lo que suma casi unos 5 millones por año, sumado al presupuesto se calcula un promedio de 25 millones anuales.
Siguen
desapareciendo los internados:
En el 2005 siguen despareciendo internados de
los hospitales psiquiátricos tal como sucedió en décadas anteriores. Al
respecto, el diputado
socialista Héctor Polino presentó el 1º de junio de 2005 un Pedido de Informes
para que se aclare la desaparición de 315 pacientes que se habrían producido
entre enero y abril de 2005, en el Hospital Neuro-psiquiátrico “Dr. Domingo
Cabred”, de la localidad de Open Door, correspondiente al partido bonaerense de
Luján.
En su iniciativa Polino solicita también que se entregue la lista de esos pacientes -nombre, apellido, documento de identidad y número de Historia Clínica-, y las razones por las cuales las autoridades del Hospital no realizaron las denuncias correspondientes.
En caso de tratarse de alguna fuga, el legislador preguntó si se tiene información de haber sido localizado algún paciente de los 315 que estarían en carácter de desaparecidos. Julio Acedo, secretario general de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), seccional Luján, asegura que hasta el momento “no se ha dejado constancia alguna de que las personas denunciadas como fugadas hayan regresado a los pabellones o que hayan aparecido en sus hogares”.
La Colonia psiquiátrica de Open Door, cuenta con carpintería propia, tapicería, albañilería, imprenta, una fábrica de calzado, una tornería mecánica, un lavadero y un taller mecánico, entre otras dependencias, pero muchas de ellas “están paralizadas por la falta de personal”. En Open Door hay unos 1250 pacientes con distintas afecciones mentales, más otros 900 que se los atiende a través de los consultorios externos. Recibe un presupuesto de 11 millones de pesos, 5 millones se destinan a sueldos y el resto cubre los gastos anuales para los 1250 internos, más los gastos que ocasiona la atención de los pacientes que pasan por los consultorios externos.
El instituto abarca 640 hectáreas, de las cuales 180 hectáreas están cubiertas por un bosque casi impenetrable donde este año se hallaron los cadáveres de tres de los internos.
El médico psiquiatra Leo Alejandro Zavattaro, director ejecutivo del hospital “Domingo Cabred”, aclaró que “las estadísticas hablan de una disminución de las muertes: De las 90 o 100 que había antes, bajamos a 71 en el 2004”.
Vale aclarar que, si los pacientes desaparecidos no están, puede deducirse que están muertos, por ende, la cifra aumentó, no disminuyó, ocultada detrás del concepto “pacientes fugados”.
El diputado Polino sostuvo que sobre las desapariciones no se habría realizado ninguna denuncia a las autoridades competentes y no se tendría constancia de si estas personas están vivas o muertas. Hasta el momento de escribir este artículo se habrían encontrado 5 cadáveres en el predio donde está instalada la Colonia. La vox populi dice que todos los desaparecidos fueron asesinados para quitarles los órganos.
Las causas de los decesos están siendo investigadas por la Policía Científica de General Rodríguez. Es más que llamativo que las autoridades se hayan rehusado hablar de un tema tan trascendente y significativo como es lo que estaría sucediendo en el Hospital Neuro-psiquiátrico de Luján. Lo único que se informó es que no son desapariciones sino “fugas” de los internos.
El 30 de noviembre de 2005, sin tener en cuenta ninguno de estos antecedentes, los legisladores sancionaron la ley del “donante presunto” por la cuál, todos los argentinos mayores de edad, que no manifiesten su negativa, son de hecho, donantes de órganos. Por ende, si hasta ahora se venía eliminando pacientes de hospitales psiquiátricos, ahora con esta ley correrán más peligro aún, porque son donantes y si se les quita los órganos no se violará la ley.
BRASIL
En Brasil el comercio de órganos es un delito penado con hasta ocho años de prisión, por una ley aprobada en 1997. En caso de muerte de quien vende su órgano, la pena puede elevarse a 20 años. Incluso quien oferta puede ser encarcelado por tres a ocho años. Sin embargo, hay temor de perder un órgano. En muchas áreas de pobreza, tales como las favelas o barrios pobres de Brasil, la gente evita tratarse en los hospitales públicos por miedo a que le roben los órganos. En muchas localidades ha sucedido, tendiéndose un manto de olvido.
El jueves 4 de diciembre de 2003, la policía federal brasileña arrestó a nueve brasileños y dos israelíes sospechosos de estar involucrados en el tráfico de órganos humanos. Las autoridades dijeron que el grupo, encabezado por dos israelíes, cuyos nombres eran Gedalya Tauber y Eliezer Ramon, buscaba personas en el estado nororiental de Pernambuco que desearan vender uno de sus riñones. La policía estima que unos 30 ciudadanos brasileños vendieron sus riñones.
Las sospechas de que algo anormal estaba pasando, fue cuando varios habitantes del barrio de Areias, uno de los más pobres de Recife, habían comprado camiones, automóviles, casas e incluso negocios, tras un súbito viaje a Sudáfrica.
Según informó el diputado y médico cirujano Raimundo Pimentel, los aspirantes a vender sus órganos, eran sometidos a análisis médicos para verificar su estado de salud, y si era óptimo, eran llevados a la ciudad sudafricana de Durban, donde las operaciones de transplante se efectuaban en el hospital Saint Augustine. Los receptores eran principalmente israelíes que reciben de sus seguros de salud entre 70.000 y 80.000 dólares para cirugías en el exterior, en caso de necesidad. En dicho hospital, además de transplantes de riñón, también se hacían ablaciones de pulmón e hígado.
Los brasileños, reclutados en barrios pobres de Recife, empezaron por recibir 10.000 dólares por cada riñón, pero la gran oferta hizo bajar el precio a 3.000 dólares, según reveló Pimentel. Las informaciones obtenidas indican que esa red también comprendía a "donantes" rusos y rumanos y benefició también a enfermos renales de Estados Unidos de origen judío. La Comisión Parlamentaria de Pernambuco, informó también que algunas cirugías practicadas en Durban costaron 200.000 dólares. “Un paciente que gasta tanto no aceptaría un transplante sin excelentes condiciones y un éxito prácticamente seguro”, afirmó Pimentel.
Gedalya Tauber, un policía jubilado israelí, confesó ante los diputados haber iniciado la búsqueda de "donantes" en Recife casi dos años atrás, atendiendo el pedido de un compatriota que promueve transplantes fuera de Israel. Un capitán retirado de la policía militar de Pernambuco, Ivan Bonifacio da Silva, uno de los brasileños detenidos, fue su primer socio en la red. Ambos se conocieron en un curso para policías en Estados Unidos y también crearon una empresa en Holanda, supuestamente para el comercio de armas y entrenamiento de empresas privadas de seguridad. Tauber declaró que no imaginaba estar cometiendo un delito, ya que se trataba de una operación legal relacionada con el gobierno de su país y, además, constituía un doble beneficio: salvaba la vida de enfermos crónicos y ofrecía un ingreso para gente "muy pobre, que muere de hambre".
La embajada de Israel emitió una nota negando la participación de su gobierno en el comercio ilegal de órganos, pero admitió que sus ciudadanos, en casos de emergencia, pueden hacer transplantes fuera del país, "de manera legal, cumpliendo las normas internacionales", y con apoyo financiero de su seguro médico. La postura israelí es por lo menos "antiética", calificó Pimentel, pues el tráfico sólo se hace posible en forma masiva si cuenta con una fuente importante de recursos, en este caso el sistema de salud de Israel. Las investigaciones revelaron que los recursos de Israel "fueron el factor determinante" para operar la red, y desarrollar las condiciones necesarias para el tráfico masivo de órganos, sostuvo el diputado Pimentel.
COLOMBIA
En un documental francés titulado Organ Snatchers, que fue producido por CAPA se denunció evidencias de trafico de órganos infantiles en Argentina y en Colombia, en este último país una mujer denunciaba que a su hijo le habían extraído las córneas cuando le había llevado al hospital por diarrea y vómitos. Tras el programa la Oficina de Derechos Humanos de Colombia decidió abrir una investigación y se descubrió que el niño había tenido una larga lista de patologías, una de ellas producía pérdida total de visión. Pero el gobierno no explicó porque día a día siguen desapareciendo decenas de niños colombianos. Hay más de 20.000 niños que no se sabe donde están.
Según revela una investigación de la Fundación Restrepo Barco, los niños desaparecidos son explotados sexualmente en las zonas costeras colombianas encabezadas por Cartagena y San Andrés, donde influye el hecho de ser centros turísticos internacionales. En el interior de Colombia, el central departamento de Quindío marcha al frente en este negativo índice, seguido por las ciudades de Girardot y Melgar, también en la zona central y muy cercanas a Bogotá.
Otro de los reportajes que ofrecía el documental de la BBC fue un escándalo que se produjo en Barranquilla (Colombia) donde se dijo que se había secuestrado a indígenas, se les había asesinado y habían vendido los cadáveres a las escuelas de medicina para estudio. Los órganos de algunos cuerpos se usaron para transplantes. Esto fue relatado por un superviviente de la matanza y dijo que le habían dado por muerto y le habían dejado encima de una pila de cadáveres.
ESTADOS UNIDOS
En
febrero de 2002, La Asociación Americana de Médicos (AMA) publicó su intención
de solicitar al Gobierno Federal de los Estados Unidos el permiso para la venta
de órganos para trasplantes, prohibida desde 1984. Parece ser que se está
estudiando y que el Comité de Ética de la AMA señala que las cuestiones morales
deben ser secundarias ante la necesidad de los pacientes que aguardan
trasplantes y teniendo órganos a su disposición en Filipinas, por ejemplo.
Parece ser que ya se han iniciado algunos programas pilotos para averiguar que
tipo de incentivos se podrían ofrecer. La Sociedad Americana de Cirujanos ya
había defendido que las familias de donantes fallecidos pudiesen vender los
órganos para sufragar los gastos del funeral. De hecho en Pennsylvania, los
familiares de una persona clínicamente muerta y potencial donante, reciben una
cantidad de 300 dólares si acceden a la donación de los órganos. Se sabe que
pacientes norteamericanos viajan a países subdesarrollados a hacerse
transplantes.
GUATEMALA
En este país también se sospecha que existe una banda de traficantes de órganos. Los crímenes de mujeres van en aumento, de 60 en el año 2000 pasaron a 556 en el 2005. Las hipótesis son que son asesinadas para rituales de magia negra, por bandas que las explotan sexualmente y también por mafias dedicadas a extraerle los órganos, donde no falta la complicidad de funcionarios del gobierno y policías.
HONDURAS
En 1987, Leonardo Villeda Bermúdez, secretario general del Comité Hondureño de Bienestar Social, declaró a los medios de comunicación que había quienes vendían niños pobres a norteamericanos. Luego de una protesta de la embajada de Estados Unidos, Villeda se retractó de inmediato.
El 11 de mayo de 2000 el semanario Nuevo Mundo, de Tegucigalpa publicó que se trafican órganos humanos en Honduras. "El gobierno anunció que investiga las operaciones en Honduras de bandas criminales dedicadas al tráfico de órganos humanos, especialmente infantiles, los cuales venden en Estados Unidos, Europa y Asia”.
“Estas bandas han raptado niños, que posteriormente aparecen sin riñones u otros órganos", dijo en rueda de presa el fiscal de Lucha contra el Crimen organizado, Mario Chinchilla.
Se calcula que hay 10.000 niños hondureños de los cuales se desconoce su paradero. El director en Honduras de la organización defensora de los derechos de la niñez en Latinoamérica Casa Alianza, José Manuel Capellán, afirmó que muchos de estos niños son explotados sexualmente en los burdeles de Choluteca, Puerto Cortés, Ocotepeque y Trujillo. “La mayoría de ellos tienen menos de 18 años y prestan sus servicios sexuales en prostíbulos, cantinas, casas de masajes, importantes hoteles y concurridas avenidas”, aseveró.
MÉXICO
En mayo del año 2000, el diario La Jornada, difundió la noticia que en Ecatepec, un falso sacerdote secuestraba niños para proveer a las bandas de traficantes de órganos. La denuncia fue hecha por el director de la organización internacional no gubernamental Casa Alianza, Bruce Harris, cuya sede para América Latina se ubica en San José de Costa Rica.
El entramado de traficantes de órganos, tenía su centro de operaciones en la colonia La Estrella, del municipio de Ecatepec, en México y estaría encabezada por el supuesto sacerdote Martín Rubio, quien "al parecer utilizaba a niños de la calle como donadores no voluntarios de riñones", que percibía 90.000 dólares por ‘donación’.
La jornada acudió a la casa marcada con el número 1 en la calle de Venus y Mirtos, en la colonia La Estrella, pero el falso cura ya se había fugado. De acuerdo con los testimonios de los habitantes, lo describen a Martín Rubio como un hombre de estatura mediana, tez morena, ojos cafés, complexión robusta y cabello negro. Dicen que acudía habitualmente a la parroquia La Asunción, no obstante, el padre Javier, a cargo de la parroquia La Asunción, afirmó al diario desconocer la existencia del presunto sacerdote, así como de aquella casa de niños y jóvenes, ubicada a menos de 10 cuadras de la iglesia.
Harris expresó su preocupación "por lo que parece que es un lugar donde tenían a los niños aparentemente bajo llave y potencialmente como donadores no voluntarios de órganos. Nuestro principal interés es que se investigue el caso, porque son los niños y las niñas de la calle los que corren el riesgo de la explotación en la forma más inhumana y cruel, porque no tienen quien los proteja, ni siquiera a las mismas autoridades".
Por su parte, la Fiscalía de Investigaciones de México, aseguró sin embargo no tener ninguna información al respecto. “Nosotros no hemos tenido ninguna denuncia oficial, no tenemos ningún conocimiento. Nos gustaría saber de dónde ha sacado Casa Alianza su información”, declaró el portavoz de la Fiscalía del estado, Eliseo Lugo Plata.
El periódico español El mundo publicó en sus páginas, los resultados de su investigación sobre el tráfico de órganos, en Ecatepec. De acuerdo con el informe realizado por los periodistas Fernando l. Quintela y Sebastián Ferrate, Martín Rubio "no es sacerdote y ni siquiera religioso, lo cual se verificó con el obispado de México". Rubio proveía de riñones “a un equipo de médicos encabezado por el doctor Arturo Gómez quién tiene su centro de consultas en la colonia Pro-Hogar, en la ciudad de México”, decía el informe.
El caso fue emitido posteriormente por el canal español Antena 3 en un documental titulado Vampiros de órganos, donde los periodistas españoles se hicieron pasar por familiares de un solicitante de órganos y realizaron su trabajo con el apoyo de cámaras escondidas. Así fue como obtuvieron la confesión del médico corrupto, quien les indicó: "Esto es un secreto médico. Sólo lo sabremos el doctor Espinoza y yo. Al resto del personal le pagaré yo 35 mil dólares", declaró el médico Arturo Gómez,
En el excelente documental dicen los periodistas encubiertos “Arturo Gómez nos ofreció dos clínicas: la mejor del país (y la más cara) el hospital Los Ángeles, y la otra más barata, también de lujo, donde pasaríamos más inadvertidos: la clínica Santa Fe".
Banda de traficantes de órganos en Chihuahua: La prensa mexicana en reiteradas oportunidades se hizo eco de que el tráfico de órganos podría ser la causa de la extraña desaparición de docenas de jovencitas en el estado de Chihuahua. En el norte de este estado se encuentra Ciudad Juárez, en la margen derecha del río Bravo que sirve de límite con los Estados Unidos. En esta ciudad desde 1993 hasta hoy más de 1.000 mujeres (la mayoría entre trece y veinte años de edad, morenas, pobres) han desaparecido. Sólo 300 cuerpos se han encontrado, en condiciones horrendas, mutilados, descuartizados, estrangulados, violados, incinerados.
Para explicar el drama de las mujeres asesinadas en Juárez, se ha sugerido la hipótesis del 'asesino serial', del negocio de videos que recrean escenarios pornográficos de drogas, sexo, tortura y muerte, pero la posibilidad que más prevalece entre la población es la de la existencia de una organización mafiosa fronteriza que trafica con los órganos de las víctimas en complicidad de los agentes policíacos, médicos y políticos. Es por ello que a pesar de los años las investigaciones no dan resultados positivos.
El senador Elías Miguel Moreno Brizuela del partido de la Revolución Democrática (PRD), afirmó a la prensa que allí opera una banda de traficantes de órganos. Palabras que fueron refutadas por el secretario técnico de la Comisión Nacional de Transplantes (Conatra), Javier Castellanos Coutiño, que le pidió al senador consulte a la Policía General de la República, donde afirmó, no hay una sola denuncia por tráfico de órganos en todo México.
Por supuesto, cuando desaparece una persona, nunca va a figurar en la denuncia que fue por tráfico de órganos, sino como desaparecida, abandono de hogar, etcétera. Cabe aclarar también que en México, en los últimos años, debido a diversas irregularidades, el número de hospitales con autorización para realizar transplantes disminuyó de unos 250 a unos 170, un dato para tener en cuenta.
ALEMANIA
El 30 de agosto de 2004, el diario ABC de España publicó la noticia sobre una investigación judicial en Alemania por el tráfico de órganos con destino a Suiza. Explicando que la policía alemana investiga el número de pacientes que han sido víctimas de la extracción de tejidos cardíacos mientras eran sometidos a una intervención quirúrgica.
Según la investigación, en la prestigiosa clínica Kerckhoff de Bad Nauheim (Hesse), dos médicos fueron sorprendidos traficando con tejidos del corazón, que extraían inadvertidamente a los pacientes que intervenían. El modus operandi era el siguiente; abrían al enfermo infartado, con oclusión o dolencia menor, y cuando lo curaban y cerraban, el paciente se despertaba sin notar que, además del característico dolor, le había desaparecido también alguna válvula o tejido cardiovascular, algo que se vende muy bien en el mercado negro de la investigación médica.
Para esclarecer los hechos, la fiscalía de Giessen (ciudad en cuya clínica universitaria también trabajaban ambos facultativos) abrió una investigación.
Uno de los médicos implicados, que ejercía como jefe de cirugía en el centro privado Kerckhoff y como subjefe del área cardiovascular en la clínica universitaria de Giessen, fue cesado y despedido de inmediato. Mientras tanto el jefe de la fiscalía, Voker Kramer, investiga las conexiones entre ambos cirujanos con la clínica universitaria de Giessen, el centro Kerckhoff y unos laboratorios suizos, pues “partimos de que hay otras personas implicadas en el negocio”, dijo Kramer, al confirmar que los médicos mantenían relaciones con una empresa suiza que se dedica a la investigación cardiovascular y requería tejidos humanos.
Datos desaparecidos: Según las fuentes policiales, un registro realizado en las dependencias clínicas ha demostrado que incluso se han borrado datos de los ordenadores desde que comenzaron las primeras sospechas sobre este caso. La clínica Kerckhoff es un centro de investigación de gran prestigio en Alemania en cirugía cardiaca y reumatología y 25.000 pacientes son tratados en él cada año. Al momento del descubrimiento del tráfico de órganos, tenía el primer implante de desfibrilador de resincronización cardiaca (contak renewal 4avt) de Europa.
Ni la fiscalía ni la clínica han hecho más precisiones, en tanto la investigación intenta aclarar el número de pacientes que han sido víctimas del fraude médico y de la extracción de tejidos. Tampoco se ha facilitado por el momento la cantidad de dinero que podía estar en juego por la venta de un material humano altamente apreciado.
Los departamentos de cardiopatía y reumatología de la clínica Kerckhoff han admitido que médicos de su responsabilidad se encuentran “bajo investigación por el desarrollo y mantenimiento de relaciones comerciales corruptas relacionadas con distintos materiales de consumo médico de altísimo valor”.
Los pacientes no habrían sido informados de la sustracción de los tejidos, cuyo destino era la investigación más avanzada, ni que formaban parte de un suculento tráfico que vendría produciéndose en secreto desde hace años, según fuentes policiales.
HOLANDA
En la última década se han conocido dos casos en Holanda, en su día motivo de fuerte escándalo y polémica en la prensa y en la comunidad científica internacional. Así mismo se puede afirmar que con todas las trabas que existen en el entorno europeo, resulta más fácil conseguir un órgano con unas horas de vuelo y a un precio más barato, en Honduras por ejemplo o en Sudáfrica.
REINO UNIDO
Cerca de trescientos niños de origen africano desaparecieron de las escuelas de Londres sólo en 2001, según indicó la Policía que investiga el misterioso caso de un niño nigeriano de entre 4 y 7 años cuyo cuerpo mutilado fue encontrado en el Támesis. La Policía teme que pudo ser víctima de un ritual africano conocido como “muti”, en el que los asesinos utilizan partes del cuerpo para obtener medicinas, o como tráfico de órganos. Como parte de esa investigación, la policía preguntó a las escuelas cuántos niños africanos dejaron de ir al colegio sin que sus padres dieran explicaciones. La mayoría de los institutos interrogados indicaron que los menores volvieron a África. Si bien no hay nada que indique que fueran asesinados, la falta de datos inmigratorios hace casi imposible dar con su paradero, indicó Scotland Yard.
REPÚBLICA CHECA
Determinadas mafias de Europa del Este han encontrado en el tráfico de órganos, un negocio interesante. En octubre de 2003, en varios medios de comunicación se difundió que dos médicos de la ex Checoslovaquia fueron condenados a seis y ocho meses de prisión por robar órganos a cadáveres para proceder a su posterior venta.
RUSIA
El problema parece ser serio en Rusia, debido a los miles de cuerpos no reclamados que van a parar a los depósitos de cadáveres. En 1993, se informó que una compañía de Moscú había extraído 700 órganos importantes, entre riñones, corazones y pulmones, 1.400 hígados, 18.000 timos, 2.000 ojos y mas de 3.000 pares de testículos, todos destinados a clientes que pagaban un precio elevado y que estaban internados en importantes hospitales de todo el mundo. Los ‘donantes’ eran miles de cuerpos no reclamados que van a parar a los depósitos de cadáveres.
CAMERÚN
La víctima, un conductor de moto-taxi de 31 años, fue inmovilizada por los traficantes con somníferos y luego llevada a un terreno abandonado donde lo decapitaron y le quitaron los órganos. Los criminales afirmaron no haber podido entregar los órganos a los destinatarios, contra quienes la policía ha lanzado una búsqueda. Según la radio África Nº 1, la policía de Douala ha desmantelado últimamente varias redes de tráfico de órganos, actividad que proporciona importantes ingresos a los criminales.
MOZAMBIQUE
El gobierno de Mozambique reconoció, en el año 2000, la existencia de tráfico de órganos humanos en el país. Pero a pesar de ello, nunca hizo nada para combatirlo, ya que es un país donde según los propios datos del gobierno, desaparece un millar de niños cada año. Las investigaciones hasta ahora, establecen que este tipo de tráfico lo llevan a cabo organizaciones criminales de Sudáfrica. La mayoría de los órganos se trafican con el fin de trasplantes, aunque también existe el tráfico de órganos dirigido a ritos de brujería.
A finales de 2003, una misionera brasileña en Mozambique tuvo el valor suficiente para denunciar una banda de traficantes de órganos. Era una red que operaba en Nampula, una ciudad de 200.000 habitantes, la tercera ciudad de Mozambique, situada a unos 2.000 kilómetros al norte de la capital, Maputo. María Elilda dos Santos que llevaba 9 años allí, en la orden de las Siervas de María denunció que centenares de niños y jóvenes de la calle aparecían muertos en parajes desolados sin riñones, corazón, ojos y otros órganos.
El primer crimen se remontaba a octubre de 2002 y desde su denuncia el monasterio ha recibido reiteradas amenazas y atentados. La investigación de la monja la llevó hasta el supuesto jefe de la banda, un blanco llamado Gary O’ Connor que enviaba por avión las cajas conteniendo los órganos convenientemente refrigerados hacia Sudáfrica, y desde allí hacer el implante a ricos ciudadanos de Israel, país considerado como uno de las principales beneficiarios del tráfico internacional de órganos. "Tanto el gobernador como el comandante han tenido una postura de no dar respuesta, investigando y esclareciendo los hechos", acusó la misionera.
El
mismo fiscal general de Mozambique, Joaquim Madeira, ha reconocido ante las
cámaras de la televisión mozambiqueña la existencia de esta red de tráfico de
órganos, definiéndola como un negocio "muy lucrativo".
"Los niños dicen que, por la noche esos blancos van donde ellos se encuentran y ofrecen pan, camisas y los convidan a dar un paseo. Se mete a los niños en un coche y no vuelven nunca", contó la misionera.
En la fotografía de la derecha, las monjas muestran la fosa del horror donde se encontraron los cuerpos de los menores vaciados de todos sus órganos. La situación se ha documentado debidamente en un expediente, firmado por María Elilda y otras dos hermanas, y se envió a varias organizaciones internacionales, incluida Amnistía Internacional, en Londres. Además de este documento, la misionera mandó un video-casete donde aparecen los lugares en los que se enterraron los cuerpos de los niños. Acompañando a esas imágenes, la voz de la religiosa indica el sitio donde estaba uno de los cadáveres, encontrado en elevado estado de descomposición, al que se habían retirado el corazón, los ojos y la lengua.
Las monjas comienzan la investigación: Según relataron las monjas, ante los persistentes rumores de que habían desaparecido más de 50 niños entre 10 y 15 años y poco después aparecían muertos sin sus órganos vitales, comenzaron a hacer de detectives, con el consentimiento de la madre superiora del monasterio Mater Dei, la española María del Carmen Calvo que adoptó el nombre de sor María Juliana tras entrar en la congregación Siervas de María.
María Juliana lleva 30 años en Mozambique, sobrevivió a la independencia del país, a la guerra civil que asoló el país durante 20 años, y a varios asaltos de milicias armadas de uno y otro bando, después de haber padecido varias malarias y ver los estragos del sida por todas las aldeas, ahora está amenazada por traficantes de órganos que ven al convento-orfanato y a las monjas como una amenaza a su execrable negocio.
La investigación empezó con la misionera brasileña María Elilda Dos Santos, ayudada por Palmira Calvo, hermana de sangre de la madre superiora, otras dos españolas, Carmen Martín y Ana González, y una treintena de monjas locales y más de 60 niños huérfanos a los que visten, dan de comer y llevan a la escuela todos los días.
El convento está situado a 10 kilómetros del centro de la ciudad de Nampula, en un frondoso y paradisíaco valle al pie de unas montañas de granito junto al aeropuerto, y al que se llega por un estrecho camino de arena que se hace casi impracticable mientras dura la época de lluvias. En poco más de 70 hectáreas, las monjas han conformado su misión como si se tratase de una pequeña aldea: la iglesia octogonal en el centro, la cocina general y la hospedería junto a la entrada, la residencia de ellas un poco más al fondo, la escuela para los más pequeños, y el albergue de las novicias.
Las primeras pesquisas de las monjas llevaron al descubrimiento de por lo menos cinco cadáveres encontrados en los alrededores de la misión de las monjas españolas -todos vaciados por dentro: sin ojos, corazón ni riñones- y se han documentado, por lo menos, restos de sangre y huesos humanos devorados por las alimañas de otros tres más. Con un coraje asombroso y un trabajo metódico, las Siervas de María, encabezadas por sor Juliana y la misionera brasileña, María Elilda do Santos, llegaron a la conclusión que las desapariciones empezaron a mediados de 2001 coincidiendo con la llegada a Nampula de un matrimonio blanco formado por el ciudadano de Zimbabwe, de origen irlandés, Gary O' Connor y de su esposa danesa Tania Skytte, que compraron al gobierno una finca de 300 hectáreas, aledaña a la misión de las monjas y situada junto al aeropuerto, con idea de montar una granja avícola. Pusieron luz eléctrica e instalaron una bomba para extraer agua y luego comenzaron a llegar blancos a pasar varios días con el matrimonio, jugando al golf, a montar a caballo o practicar artes marciales.
Le llamó la atención a las monjas que el número de niños de la calle que ellas atendían cuando iban a darles de comer a la ciudad de Nampula empezó a disminuir de forma misteriosa. Así, de unos 80 que tenían censados en el verano de aquel año, se pasó a apenas quince en el 2002.
El 12 de octubre de 2002 desapareció la joven Salima Iburano, de 12 años, la muchacha había ido a vender bananas por la ciudad después de salir de la escuela. Su cuerpo apareció al día siguiente, en el barrio de Namicoco, sin ojos, corazón ni riñones. La habían vaciado por dentro. A pesar de que la madre de la chiquilla denunció el hecho y que la policía fue al lugar, no hizo diligencia alguna, sobre todo una pericia del cuerpo.
En febrero de 2003 otro cadáver apareció en los terrenos limítrofes del aeropuerto, también le faltaban los ojos y los órganos internos. La caja craneal estaba abierta y el cerebro, removido.
En marzo de 2003, unos caminantes de un sendero cercano al aeropuerto perciben un olor nauseabundo, transcurridos tres días observan a varios perros con huesos, en apariencia humanos, entre los dientes. Después de buscar dentro de la maleza, terminan encontrando el cadáver de una mujer en avanzado estado de descomposición.
En junio de 2003, en dos terrenos distintos se encuentran restos de sangre junto a trozos de ropa y libros de colegio, cuadernos, lápices, bolígrafos y demás material escolar. En uno de ellos se descubren también varios jirones de ropa interior femenina.
Se acercan cada vez más a la verdad: Hasta el momento, las monjas ni siquiera sospechaban que estaban tras los pasos de una red de traficantes de órganos, pero la luz se hizo cuando en julio de 2003, debido a la céntrica situación del convento, entre la finca adonde llevan a las víctimas y el aeropuerto adonde presuntamente cargan de noche las cajas con los órganos para sacarlos del país, lograron reunir información que de otro modo les hubiera sido más difícil. Tras la detención del joven Dionisio da Silva Armino, llevado por unos hombres hasta el destacamento policial que guarda el convento de las Siervas de María, descubrieron que el matrimonio Ó Connor algo ocultaba. Da Silva andaba merodeando cerca del convento y al ser detenido confesó que había intentado vender al niño Félix Mario, de 10 años, por una cantidad equivalente a algo menos de 3.000 euros, al vecino de las monjas, el ciudadano de Zimbabwe Gary O' Connor, y como el matrimonio se encontraba ausente, de viaje en Sudáfrica, la operación fracasó. Da Silva fue puesto en libertad y nunca más se supo de él.
El 14 de agosto de 2003, el postulante de las Siervas de María, el hermano Binicio, se encuentra a una chica de 12 años llorando desconsoladamente en las cercanías de la misión, junto a las 300 hectáreas de la finca de O' Connor. La pequeña, desorientada y en estado de shock, a duras penas pudo decir que era del distrito de Moma y que había sido llevada hasta allí a la fuerza por un hombre en un vehículo de color blanco. Consiguió escapar en un descuido de su captor.
El 28 de agosto de 2003 a las puertas del monasterio aparece un matrimonio para denunciar la desaparición de su hija de siete años, la pequeña Arlinda Lucio. Había desaparecido seis días antes en el barrio de Muhala, también en la ciudad de Nampula.
Todos estos casos fueron denunciados ante la policía y el gobernador de Nampula, Abdul Razak, que simuló iniciar una investigación para tranquilizar a las monjas, pero nadie fue detenido.
El 4 de septiembre de 2003, el mozambiqueño Mario Cintura fue detenido y torturado por unos hombres cuando se encontraba recogiendo leña dentro de la propiedad del matrimonio O' Connor. Sus captores le propinaron una brutal paliza que, además de numerosas heridas externas, le produjo varias hemorragias internas.
El 29 de septiembre de 2003, María Mutumpua, de 30 años y residente en el barrio Dos Limoeros, relató a las Siervas de María que su sobrina Cecilia, de 12 años, había desaparecido en las proximidades del aeropuerto, al que se puede acceder directamente desde la finca de O' Connor.
María Elilda dos Santos lamentó que las desapariciones de como mínimo ochenta niños y niñas de la calle no han podido ser documentadas porque nadie hizo la denuncia. Se refiere a las víctimas en la provincia de Nampula, pero desaparecen jóvenes también en otras regiones del país. La religiosa afirma que tuvo que viajar 2.000 kilómetros hasta la capital Maputo, para hacer venir altas autoridades gubernamentales a investigar ellos mismos el asunto, ante la pasividad de la policía local.
Las monjas han escapado a cuatro intentos de agresión, incluso con armas de fuego, por haber denunciado a las autoridades locales “secuestros y asesinatos de múltiples personas, muchas veces niños, víctimas de una red de tráfico de órganos”. Elilda asegura haber sido amenazada y perseguida varias veces e, incluso, ha sido objeto de varias emboscadas cuando, en compañía de otras monjas, volvía de noche por el camino del monasterio. “En dos de ellas dos coches nos cerraron el paso y se bajaron varios hombres negros con pañuelos tapándoles las caras. Algunos llevaban grandes cuchillos y pistolas al cinto. Afortunadamente, una de las veces pude huir campo a través con el todo terreno y en la otra apareció por casualidad otro vehículo que pasaba por allí. Tengo miedo pero estoy dispuesta seguir adelante pase lo que pase”, afirmó Elilda que ahora pasa cada noche en un lugar distinto, en casas de amigos o en otras misiones, mientras ayuda a destapar este asunto a la prensa internacional y local.
Una de las víctimas de los traficantes de órganos pudo huir momentos antes de que lo llevaran a la mesa de operaciones. Se trata del niño Mussa, de 12 años, que vive en el barrio de Motomote, en los suburbios de Nampula. El pequeño había sido secuestrado a la salida de la iglesia, cuando en una casa cercana lo invitaron a merendar un poco de xima (una especie de bollo hecha a base de mijo) que le dio de repente un sueño muy pesado. Cuando se despertó estaba en una habitación cerrada de otra casa que no conocía. Allí estuvo 12 días y cada vez que le daban de comer le volvía a entrar el sueño. “Un día, antes de la cena, vi que dejaban una ventana abierta y escapé corriendo por ella. Tardé varios días en encontrar mi casa”, recuerda el pequeño en la grabación en vídeo de la hermana Elilda.
Se hace una denuncia internacional: La radio portuguesa Rdp África, del norte de Mozambique informó que “la población de Nampula acusa a la policía local de complicidad con los traficantes al no investigar muertes que se consideraban sospechosas”, y agregó que los oficiales de policía "simplemente enterraron los cadáveres sin pedir ninguna autopsia o investigación y sin ningún tipo de proceso jurídico".
Alicia Mabote, presidenta de la Liga de Derechos Humanos de Mozambique, se pregunta: “La duda es saber si los órganos son extraídos aquí o se llevan para afuera”, dice convencida también de la existencia de esta red. “El problema es que estas mafias son más poderosas que el propio gobierno y tenemos indicios importante de que hay autoridades locales y hombres blancos de varias nacionalidades implicadas en las desapariciones de Nampula”, le dice al diario español El Mundo, en su edición del 15 de febrero de 2004. Mabote afirma que ya se ha puesto en contacto con ella el eurodiputado portugués José Rivera de Castro, uno de los promotores de la reciente normativa aprobada en el año 2003 por la Unión Europea para acabar con el tráfico internacional de órganos.
En
la recopilación de casos, firmado además de por las Siervas de María, por el
arzobispo de Nampula, Tomé Makhweliha, y por varios religiosos europeos de otras
órdenes, y entregado a la procuraduría general de Mozambique se relatan sólo los
casos concretos certificados por las propias hermanas de algunos de los horrores
ocurridos en los alrededores de su convento en los últimos años.
A todo esto, el matrimonio O´Connor declaró que el problema es que las hermanas españolas y la Iglesia Católica quieren quedarse con las tierras que le pertenecen y por eso lo acusan sin fundamento. Vale aclarar que ante el alboroto, el matrimonio ha desaparecido y la casa permanece vacía.
Asesinan a una misionera luterana: Las religiosas se estaban acercando peligrosamente a la verdad sobre las desapariciones, tal vez por ello, una de las monjas ya fue asesinada, aunque no pertenecía a la congregación de las siervas de María sino que era una colaboradora de otra congregación, la misionera luterana Doraci Edinger, de 53 años, que tras recibir reiteradas amenazas de muerte, apareció brutalmente asesinada a martillazos el 23 de febrero de 2004, en su casa de Nampula. La misionera había expresado en varias ocasiones su preocupación por su seguridad, especialmente desde que apoyó a las monjas católicas en sus denuncias.
En junio de 2004 el tribunal judicial de Nampula acusó al pastor luterano Rodrigues Francisco y a un guardia de estar relacionados con el crimen de Edinger. El pastor mozambiqueño negó cualquier responsabilidad en la muerte de la misionera. En tanto que el guardia, Matavela Sicola fue acusado por el hecho de haber abandonado intencionadamente su lugar de trabajo con el fin de facilitar la entrada al edificio del asesino, aún no identificado. Mientras tanto, el juicio ha sido interrumpido a petición de la defensa, para la realización de más diligencias y la notificación de un pastor brasileño, que la defensa pretende presentar a declarar.
El informe de María Elilda dos Santos fue presentado a la Liga de Derechos Humanos de Mozambique, y organizaciones católicas y luteranas han denunciado reiteradamente la pasividad de las autoridades locales en la investigación de estos crímenes. Se cree que poderosas mafias ejercen fuertes presiones para que estos hechos no salgan a la luz.
El arzobispo católico de Beira, Jaime Gonçalves, ha pedido a las autoridades que expliquen la situación en torno al supuesto e ilegal tráfico de órganos humanos y a la desaparición de niños. En tanto que, diputados portugueses, entre ellos Carlos Lage, han denunciado estos hechos ante el Parlamento Europeo. No está claro el destino de estos órganos extraídos. Si bien se alcanzó a rastrear que iban en avión hasta Durban, en Sudáfrica, para destinarlos a receptores de gran poder adquisitivo, también hay indicios que algunas muertes apuntan a que se utilizan en prácticas mágicas y rituales tribales. Aunque algunas de las monjas sostiene que esta última pista haya sido preparada deliberadamente para desviar la investigación hacia los verdaderos culpables.
La mafia contraataca: Pocos días después de la denuncia internacional la policía de Nampula y la fiscalía general de Mozambique reconocieron la existencia de una red de tráfico de órganos, pese a que lo habían negado durante meses. Asimismo, Amnistía Internacional visitó Nampula para interesarse por estos crímenes y la Comisión de Derechos Humanos de la ONU exigió al gobierno de Mozambique que esclareciera los hechos.
Paralelamente, la mafia de los traficantes de órganos demostró su poder lanzando una cortina de humo sobre los crímenes denunciados. En Mozambique y en Europa propagaron una campaña de prensa que perseguía desacreditar las denuncias de las Siervas de María. La cadena española Telecinco, en el programa de televisión A tu lado, se sumó a estos esfuerzos, y el 15 de abril de 2004, dos reporteros, con el rostro oculto y actuando bajo pseudónimo, atribuyeron la red de tráfico de órganos a una “invención fabricada por las monjas” a raíz de un conflicto de tierras.
La organización Hazteoir, en colaboración con el centro jurídico Tomás Moro, se puso inmediatamente en contacto con las Siervas de María y, en un plazo récord, consiguió toda la documentación necesaria para ejercer ante Telecinco el derecho de rectificación de informaciones inexactas previsto en la ley orgánica española 2/1984. Pocos días después, Telecinco accedió a emitir la rectificación propuesta por el centro jurídico Tomás Moro sin necesidad de acudir a juicio.
Actualmente, el caso de tráfico de órganos en Nampula ha sido reconocido o denunciado por: la policía local de Mozambique, la fiscalía general de Mozambique, la presidenta de la Liga de Derechos Humanos de Mozambique, Amnistía Internacional, la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, el Parlamento Europeo, el arzobispo católico de Beira, presidente de la conferencia episcopal, la Comisión Europea, que va a destinar diez millones de euros para apoyar el sistema policial y judicial de Mozambique en la investigación de estos hechos, según anunció el 5 de mayo de 2004. Asimismo, las Siervas de María han recogido más de 200.000 firmas en todo el mundo mediante las que exigen una investigación rigurosa y que fue entregada al presidente Chissano durante su estadía en Roma.
A pesar de todo lo denunciado, todavía siguen produciéndose crímenes de este tipo, como el 23 de abril de 2005 cuando apareció, en las escaleras de la catedral católica de Nampula, un cadáver. En el lenguaje simbólico local, este hecho se interpreta como una clara amenaza a la iglesia católica en Mozambique, cuyos obispos se encontraban reunidos en esos momentos en Maputo. Los asesinos tan solo han cambiado los lugares donde actúan que se han extendido por la provincia y provincias vecinas.
No obstante, un lento cambio se constata en la actitud de enfrentar a la mafia nacional e internacional que sostiene el tráfico de órganos, donde sólo la presión internacional puede derrotarla haciendo que las autoridades investiguen a esta red de criminales inescrupulosos.
SUDÁFRICA
A raíz de las detenciones realizadas en Brasil en diciembre de 2003 donde se terminó con una banda de traficantes de órganos encabezada por los israelíes Gedalya Tauber y Eliezer Ramon, en Sudáfrica, en el 2004 se desbarató otra parte de la banda que tenía su sede en la ciudad de Durban donde se realizaban los transplantes.
Uno de los detenidos en Sudáfrica era Roderick Kimberley, israelí de 58 años, que vivía allí desde hace 17 años. Se descubrió que su nombre verdadero era Meir Shushán y era el coordinador de la red de tráfico de órganos que se desarticuló. Las investigaciones sobre este sujeto arrojaron que trabajaba para Ilan Peri, traficante israelí de órganos que se encuentra prófugo. La ayudante de Kimberley-Sushán le relató al diario español Crónica, que también operaban en la ciudad de Johannesburgo y en un lugar de Colombia. La empresa fachada que cubría el tráfico se llama Enigma, que recepcionaba los órganos que le iban llegando por distintas vías.
ISRAEL
Según varios informes, Israel es el país que más fomenta y demanda el tráfico de órganos. La experta estadounidense Nancy Scheper-Hughes, que dirige el proyecto Organs Watch de la universidad de Berkeley, en California, señaló que la red internacional de tráfico de órganos empezó en 1990, impulsada por el cirujano Zacki Shapira, ex director de un hospital en Tel Aviv.
Más de 300 transplantes de riñones fueron hechos por Shapira, a veces acompañando pacientes a otros países, como Turquía. Los receptores son muy ricos o cuentan con buenos seguros médicos y los ‘donantes’ son personas muy pobres de Europa oriental, Filipinas y otros países en desarrollo, aseveró Scheper-Hughes, cuya especialidad es la antropología médica. La venta de órganos es ilegal en casi todo el mundo. "pero las sanciones en un país pueden estimular el tráfico en un país vecino. Los pacientes ricos están dispuestos a viajar largas distancias para obtener un transplante", afirma Scheper-Hughes en un artículo titulado "El nuevo canibalismo".
Periodistas detectives: El diario español Crónica, publicó el 4/1/2004 una muy interesante investigación sobre los traficantes de órganos en España, que los llevó hasta Israel donde los periodistas realizaron varias entrevistas, entre ellas una a Eitán Mor, director del Departamento de Transplante de órganos del Hospital Beilinson, en la ciudad de Petaj Tikva, cerca de Tel Aviv, donde el médico cuenta que hace unos años se le acercó un tal Ilan Peri, que se presentó como traficante de órganos, que se había dirigido a él sin reparos para ofrecerle sus servicios. Eitán Mor recordó que Peri tenía una empresa en Suiza, en una localidad de nombre Raanana. Con estos datos y numerosas averiguaciones, los periodistas localizaron al traficante, haciéndose pasar por parientes de una persona que necesitaba un riñón, entablaron un diálogo por teléfono celular donde Peri manifestaba tener acceso a cualquier órgano y estableciendo que el transplante se llevaría a cabo dónde él lo ordenara y respecto al dinero sólo lo hablaría cara a cara.
Pero el diario también entrevistó telefónicamente a otro ‘pez gordo’ tal como lo define, un israelí que responde al nombre de Kobi Dayan, de 47 años, que dijo: “es necesario coordinar las operaciones del donante y del receptor, cuesta unos 50.000 dólares dependiendo del hospital”, reveló al otro lado del teléfono. Dayán fue detenido unos meses después, a raíz de la denuncia de un israelí arrepentido, uno de sus donantes que se echó atrás en el último momento.
Otro personaje que se dedica al infame tráfico de órganos es el israelí Jim Cohan, que antes enviaba mensajes por fax ofreciendo sus servicios y ahora lo hace por Internet. Vía mail envía a los interesados las tarifas, por ejemplo, 125.000 dólares el costo de un riñón y 225.000 dólares un corazón. Según cuenta Crónica, en enero de 1995 la Asociación de Transplantados Alcer-Murcia S.A. de Madrid recibió un mensaje de este sujeto en el que ofrecía viajes a personas que necesitaran un transplante.
Una excelente investigación realizada en los años 2001 y 2002 por el programa El Puente, del Canal 13 de Chile, dirigido por el destacado periodista Fernando Paulsen, reveló que la mafia internacional del tráfico de órganos es financiada desde Israel, país donde se encuentran los principales compradores, tanto en volúmenes de órganos como en cantidad de dinero que están dispuestos a pagar. El Hospital de Madassa, es el que más se ha especializado en transplantes ilegales en Israel. El Dr. Michel Friedlander, uno de los directores del Hospital de Madassa sostiene que se debe legalizar la compra-venta mundial de órganos. Al parecer resultó ser mejor comerciante que médico.
Israel es un país que tiene bastantes problemas porque tiene una tasa de donantes muy baja, a punto tal que algunas personas influyentes de Israel han viajado con la intención de operarse en la Argentina, algo que no les resultó posible en años anteriores, pero actualmente, a partir de la legislación del donante presunto que entró en vigencia en el 2006, les resultará más fácil obtener órganos de argentinos para ser transplantados.
CHINA
Otro país denunciado de traficar con órganos es China, donde se siguen vendiendo órganos de prisioneros ajusticiados. De hecho según un informe de Human Rights Watch de Asia, del año 1994, documenta con pruebas que algunos prisioneros condenados son asesinados y se les extirpan sus órganos inmediatamente después de la ejecución. Y concluye que los prisioneros ejecutados son la "principal fuente" para el transplante de órganos en China; la organización Amnesty International llegó a una conclusión similar. De 2.000 a 3.000 órganos son extraídos cada año en China de cuerpos de personas recientemente ejecutadas.
Aunque el gobierno chino dice que tal recolección de órganos raramente se realiza, y sólo con el consentimiento de los prisioneros, se calcula que el 95% de las donaciones de órganos humanos para transplantes hospitalarios registrados en China, proceden de prisioneros ejecutados.
El diario español La Vanguardia, publicó en su edición del 5/12/2005 que la industria china del trasplante de órganos, que contabiliza 60.000 riñones trasplantados en los últimos doce años, se nutre principalmente de presos ejecutados. Así lo confirmó el viceministro chino de sanidad, Huang Jiefu, al semanario pekinés Caijing. China ejecuta a más presos que todo el resto del mundo junto, con unos 1.800 ejecutados anualmente en los noventa, y 3.400 estimados por la organización de derechos humanos Amnistía Internacional el año pasado. Aunque se cree que las estadísticas son muy superiores, debido a que el gobierno chino las mantiene en secreto. Un destacado legislador chino sugirió en marzo de 2004 que en su país se ejecuta a "casi 10.000 personas al año".
China es el segundo país del mundo en trasplante de órganos y en los últimos años ha desarrollado toda una industria, con 250 transplantes de corazón, 6000 de hígado y 60.000 de riñón registrados en los últimos doce años, pero la donación voluntaria choca con tradiciones que valoran la integridad del cuerpo tras el fallecimiento.
La competitividad de los precios de un transplante en China ha atraído a muchos extranjeros, porque los precios locales son hasta un 30% más económicos que en los países occidentales más desarrollados, incluso teniendo en cuenta que los pacientes extranjeros pagan un recargo considerable que no se aplica a los chinos.
Las medidas anunciadas por Huang darán al condenado a muerte un mayor control de su decisión de donar o no, y complicarán la venta de órganos tras la ejecución, explica el semanario chino. Actualmente la extracción de órganos de presos ejecutados se rige por una disposición del año 1984 que estipula en términos bastante vagos que tales operaciones sólo pueden llevarse a cabo con el consentimiento de la familia del ejecutado, o si el cuerpo de éste no es reclamado, lo que ofrece a policías y hospitales un enorme margen de acción.
En China es frecuente que el paciente no es atendido sino paga por adelantado, o es atiborrado a medicinas en los hospitales para aumentar la factura. Estas prácticas comienzan a preocupar al gobierno que constata que los desmanes comerciales van a la par con el aumento de los beneficios de los hospitales, que crecieron un 70% entre el año 2000 y el 2003, pese a que el número de ciudadanos atendidos disminuyó, según cifras oficiales.
Subasta de órganos humanos en Internet: Internet parece ser que también esta siendo utilizado por portales chinos para el tráfico, subasta, y compraventa de órganos humanos. Muchos de los mensajes son presentados por ofrecimientos particulares, sin embargo grupos defensores de los Derechos Humanos y responsables de algunos hospitales chinos han advertido que detrás de los supuestos anuncios privados se esconden organizaciones y mafias.
El diario chino Yangcheng fue el primero en descubrir que en la sección de subastas del servidor chino Netease, además de anunciar centenares de productos electrónicos, electrodomésticos o coches, más discretamente, a través de su buscador, ofrece también la posibilidad de adquirir córneas, pulmones, riñones e hígados de origen desconocido, en un sistema de compraventa deleznable. La pena de muerte instaurada en el país podría dar explicación al destino de parte de estos órganos.
El precio de un riñón en los portales chinos de Internet puede llegar a 126.000 dólares cada uno. El comercio ilegal, incluye desde personas con problemas económicos que desean vender órganos no vitales a presos que van a ser ejecutados.
Los responsables del servidor chino Netease, uno de los que han sido acusados de permitir el comercio de órganos en la autopista de la información, se han defendido alegando que no pueden hacer nada para evitar las transacciones económicas de ‘particulares’ en sus páginas.
Otros portales chinos están ofreciendo a través de sus páginas todos los órganos médicamente trasplantables de una persona a otra. La principal sospecha reside en que algunos de esos órganos son vitales y sólo pueden ser extraídos de una persona clínicamente muerta. La oferta de partes del cuerpo sobre cuya disposición es imposible hacer previsiones (los hospitales no pueden saber cuándo llegará un donante), ha reforzado el convencimiento de que en realidad se están utilizando los órganos de reclusos condenados a muerte.
La subasta o venta de órganos es ilegal en China, el diario español El Mundo ya denunció a las mafias organizadas en China entre funcionarios de prisiones, doctores y autoridades sanitarias para agilizar el tráfico de los órganos de los reclusos, cuyos órganos son extraídos incluso antes de su ejecución oficial.
Uno de los anuncios publicados en la Red en las últimas semanas ofrece “cualquiera de los órganos” de un preso de la provincia de Henan y destaca que la venta se realizará “a la persona que puje más alto”. En otro de los mensajes se puede leer: “Córnea de una persona sana con buena vista. Urge la venta por motivos de pobreza”.
Los responsables del Hospital Universitario Sun Yat Sen de la ciudad de Guangzhou, un centro especializado en trasplantes situado al sur del país, han advertido que detrás de los ofrecimientos en Internet se esconden organizaciones que utilizan identidades falsas de supuestos donantes para atraer clientes.
El Ministerio de Sanidad chino se ha negado a realizar comentarios sobre la inclusión de subastas de órganos en Internet, pero fuentes del departamento han apuntado a la posibilidad de que Beijing endurezca pronto las penas por tráfico de órganos y legalice las donaciones voluntarias. El portal estadounidense e.Bay ya bloqueó la venta ilegal de lo que se anunciaba en su Web como “un riñón en perfecto estado”.
El último relato escalofriante llegado a los periódicos fue el testimonio de un funcionario de prisiones de la provincia china de Liaoning quien explicaba, después de huir a Rusia, que las ejecuciones de los condenados a muerte abastecían la demanda de trasplantes. Más aún, él explicaba que en su país los hospitales, las policías y los tribunales se ponen de acuerdo para que coincidan las ejecuciones con las operaciones previstas.
INDIA
En 1994, el Parlamento indio aprobó una ley que prohibía comprar o vender órganos humanos para transplantes. Pero lo real es que en la actualidad a pesar de todas las críticas de los Organismos de Salud Internacionales, se siguen dando casos de esta práctica, según afirma David Rothman, autor de The International Organ Traffic. Los vendedores son personas con grandes deudas y los compradores provienen de la clase media/alta de la India, pero también de Egipto, Kuwait y Omán. De todos modos en muchos de los trasplantes de donante vivo no relacionado, los órganos provienen de un amigo o de la pareja del enfermo trasplantado. La venta ilegal llega hasta tal punto de estructuración que en el Indian Transplant Newsletter, se publica la denuncia del jefe de nefrología del Hospital St. John´s Medical College de Bangalore del ofrecimiento de riñones a precios desorbitados a pacientes en diálisis o en lista de espera de trasplante de riñón. Tras la denuncia se descubrió una importante red de venta de órganos perfectamente estructurada.
Lamentablemente a países pobres de Asia como la India viajan también ricos ciudadanos de Japón, Alemania, Italia, para un transplante renal, por ejemplo, donde se ponen en contacto con un donante vivo. Se sabe que en el país existe un próspero mercado negro de transplantes de córneas y riñones extraídos a pobres infelices en sanatorios locales de por ejemplo, la ciudad de Madrás. Es un fenómeno frecuente al punto tal, que se llegó a decir que algunos pueblos cercanos a Bombay y Calcuta viven casi todos los habitantes con un solo riñón.
TURQUÍA
El 13 de diciembre de 2000, el ministerio del Interior distribuyó una nota circular firmada por el ministro Saderin Taman y en la que se alertaba a las comisarías de policía de la desaparición de menores: “Algunos se han perdido, otros han sido raptados y están en peligro. De estos últimos, algunos han acabado en el mercado de la prostitución infantil, otros son utilizado para el tráfico de órganos”. Agregando que se debía prestar especial atención a los barrios más pobres.
Zafer Ozbililkci, presidente actual de la Asociación Turca de Familiares de Desaparecidos, fundada por su padre Ismet, un próspero hombre de negocios que murió devorado por la pena tras gastar una fortuna en una vana búsqueda de su hijo, Abdulhamit, un oziurliú, un discapacitado mental. Estaba jugando delante de su casa en Estambul, en el barrio todos lo conocían. Una mañana, ante los ojos de su madre, se acercó un coche, bajaron una mujer y un hombre, un arranque derrapando y nada se ha vuelto a saber de él. Nunca más.
En su peregrinar por Turquía, Ismet habló con todo el mundo. Se publicaron artículos en los periódicos. Después llegaron las llamadas anónimas: “Si quieres encontrar a tu hijo, busca en el Egeo. Un barco recoge a los niños discapacitados. Es la mafia ítalo-turca de los órganos”. Ismet Ozbililci interrogó a marineros y sus relatos hablaban de lanchas rápidas que se adentraban en el mar, con dos o tres personas a bordo. La explicación siempre era la misma: “Organ mafyasi”, la mafia de los órganos humanos.
A orillas de Bósforo se compran y se venden, sobre todo, riñones. El supermercado de esta mafia cuenta con ramificaciones en Ucrania y Albania. “La organización más poderosa está formada por rusos, israelíes y turcos”, escribía el diario Hurriyet. Tampoco es una fantasía la historia de barcos implicados en este negocio que, en los astilleros del mar Negro (que baña 12 países) cambian con facilidad de nombre y bandera. Issam Ungur, periodista de Al Sabah (La Mañana), fue el primero en ocuparse del asunto. Seguía la pista a una nave con bandera rusa anclada en Tuzla de la que se sospechaba que actuaba como carnicería humana, con sala de operaciones y todo.
Entró al hospital por una herida menor y le robaron un riñón: El mercado clandestino de órganos humanos es tan floreciente que llegan a ocurrir cosas como la siguiente: Un joven se hiere jugando, es ingresado en un hospital y sale con un riñón menos. Le sucedió a Maecician Akan, que hoy tiene 12 años. El 25 de julio de 1998 fue ingresado, tras una herida accidental, en el hospital de Samsun. Su madre, profesora de Historia, ha recurrido al Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo.
Los niños de la calle de Turquía, que son unos 400.000, son la reserva de la mafia de órganos humanos. Yusuf Koka Kaya, presidente de la Asociación Gubernamental de Niños de la Calle, declara: “Sí, son muchos los niños que desaparecen de repente, sobre todo los discapacitados. Hay indicios que llevan a la mafia de órganos”. Kaya, antiguo niño de la calle, añade: “Basta con un bocadillo para que gente sin escrúpulos logre la confianza de un niño discapacitado. Muy pronto éste se encuentra entre falsos padres adoptivos, con pasaporte falso y camino de otros países”.
Este sucio mercado nació en 1993, cuando
las organizaciones mafiosas locales, dedicadas a tráficos menores, dieron el
salto. Desde entonces empezaron a desaparecer niños discapacitados en Turquía.
Este tráfico no habría salido a la luz si un padre valeroso no hubiese
emprendido la búsqueda de Abdulhamit. Hoy, ante la sede de la Asociación de
Familiares, está estacionado un ómnibus empapelado de las fotos de niños y
jóvenes desaparecidos. Cuando hay dinero para gasolina, recorre el país con la
vana esperanza de encontrar a alguno. “Pero lo único que recojo son denuncias de
niños desaparecidos”, dice Zafer.
NEPAL
Nepal es, según las Naciones Unidas, uno de los 10 países más pobres del mundo y las perspectivas de que deje de serlo son mínimas a corto o medio plazo. Sin embargo, las agencias de viajes siguen describiendo a Nepal como el verdadero paraíso tantas veces mitificado por la literatura y el cine occidentales. Pero en los remotos valles del Este del país, la gente vive mucho más cerca del infierno, la fuerte división social en castas y el aislamiento geográfico ha convertido al reino del Himalaya en uno de los lugares más desesperadamente pobres del mundo. El campo no da suficiente para subsistir y a los vecinos de los pueblos del valle de Hokse, en el distrito de Kavre, no les queda nada de valor que ofrecer, salvo una parte de sí mismos.
Los primeros traficantes de órganos llegaron en 1995, al pueblo de Shikharpur. El primero en vender su riñón fue Mohan Sapkota, que entonces tenía 27 años. Desde entonces el 14 por ciento de los nepalíes adultos ha vendido un órgano, la mayoría son campesinos analfabetos. En particular los del valle de Hokse, situado a dos horas en auto de Katmandú, la capital del país. No hay en todo Nepal ni un sólo hospital preparado para realizar un transplante de riñón. Quienes venden su riñón, viajan seis días en tren y autobús a través de montañas y valles que separan Nepal de la India, país donde se hacen las ablaciones, generalmente en Madrás pero también en Bombay.
Una vez en Madrás, el donante es alojado en una pensión y alimentado durante un mes mientras se realizan las pruebas que confirman que su riñón es válido. Los intermediarios, temiendo ser descubiertos, acortan la estancia de los pacientes a sólo tres días después de la operación. Un miembro de las redes de tráfico acompaña en todo momento al donante para evitar que pueda denunciar lo sucedido a la policía.
Dependiendo
del grupo sanguíneo y la edad, los traficantes ofrecen entre 50.000 y 80.000
rupias (de 600 a 1.000 euros), por riñón, que equivale al sueldo anual de un
campesino de la región de Kavre. Eligen personas cuyas edades oscilan entre los
16 y 55 años, que ven en la venta de sus órganos una forma de subsistencia más,
a veces la única.
Sapkota se ha dado cuenta de lo que significa este vil comercio y hace tres años fundó junto a siete vecinos de otros tantos pueblos de Kavre donde se venden órganos, el Comité de Víctimas del Tráfico de Órganos. La modesta organización no tiene oficina ni fondos, y es ignorada por las autoridades locales, así que Sapkota va casa por casa tratando de alertar a los vecinos para que no se marchen a Madrás. “No me escuchan porque sólo ven el dinero que les ponen delante”, le dijo a un periodista español.
La ley sólo permite la donación voluntaria de un órgano a un familiar y supuestamente castiga con cinco años de cárcel su comercio. La realidad es que lo único que ha disuadido a algunos vecinos a negarse a vender un riñón es la comprobación de que el sacrificio no ha servido para cumplir los sueños de quienes aceptaron operarse. Los traficantes, conscientes de que el dinero que ofrecen no tiene el poder de seducción de antaño, acompañan sus últimas ofertas con increíbles promesas de propiedades, sueldos para toda la vida y ayudas en las cosechas. Udda Bagagin, de 22 años, decidió operarse después de recibir la garantía de que la receptora, una señora adinerada de Katmandú, le cedería un pedazo de tierra en la capital nepalí para que empezara una nueva y mejor vida. “Me enseñaron un certificado de propiedad cuando estaba en el quirófano”, dice este campesino, casado y con un hijo. La operación se llevó a cabo, pero Bagagin nunca recibió la tierra prometida y se gastó todo el dinero que le dieron en tres meses de borracheras con sus amigos.
Hay además, muchos otros países donde se sabe que existe efectivamente el tráfico de órganos pero no ha podido ser comprobado, como Albania, el país más pobre de Europa, Filipinas, Egipto, Tailandia, Guatemala, Paraguay, Moldavia, Rumania, Estonia, Bulgaria, Georgia y Ucrania.
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COTIZACIÓN DE LOS ÓRGANOS HUMANOS (en dólares) |
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Arterias: 2.500 |
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Corazón: 154.000 En Bombay, según la revista Stuff, se puede llegar a pagar unos 23.000 dólares por un corazón e incluso se practican trasplantes que cuestan unos 154.000 dólares. |
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Córneas: De prisioneros chinos ejecutados, el par: 4.800 En Bombay se llega a cobrar 1.600 dólares por cada una. |
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Hígado: 80.000 La revista Stuff asegura que en la India se hacen trasplantes clandestinos de hígado por unos 80.000 dólares, de los cuales 8.000 corresponden al precio del órgano. |
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Intestinos: Tarifa en el mercado negro de HongKong. 400.000 |
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Médula ósea: 41.300 |
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Páncreas: 36.000 |
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Piel: De las piernas de ejecutados chinos. 1.600 |
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Pulmones: 127.000 La Tongjo University of Medical Sciences de China ha cobrado por realizar trasplantes de órganos a personas occidentales. El precio de un trasplante de pulmón está cerca de los 127.000 dólares, de los que sólo 6.700 corresponden directamente al órgano. |
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Riñones: Cada uno 126.000 Según el libro The International Organ Traffic de David J. Rothman, en la India se llegan a pagar entre 2.500 y 4.000 dólares por un riñón de los cuales el donante recibe sólo unos 1.000 o 1.500 dólares. Y hace unos meses un mensaje de Internet proveniente de Estados Unidos ofrecía riñones al precio de 126.000 dólares cada uno. |
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Huesos completos: Se desconoce cotización. |
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Orejas: Se desconoce cotización. |
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Genitales: Se desconoce cotización. |
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Dentadura: Se desconoce cotización. |
MEDIDAS PARA DETENER EL TRÁFICO DE ÓRGANOS
Si el tráfico de órganos no existe como alegan los parlamentarios argentinos que aprobaron la Ley del donante presunto, es porque viven completamente aislados de la realidad o bien, son cómplices de esas bandas execrables. La corrupción no sólo se relaciona con “meter la mano en la lata”, el tráfico de órganos también es corrupción, y hacer una ley que favorezca la ablación de órganos compulsiva a todo argentino demuestra el poder de estas mafias. Cuando el ministro de Salud Ginés González García y los legisladores, presumen, haciendo un juicio de valores, sobre que el pueblo argentino está a favor de donar órganos y por eso se hace esta ley, se convirtieron en unos verdaderos demagogos porque lo hacen, ¡sin consultar a la población en un plebiscito!
El eurodiputado socialista por Francia, Leon Schwartzenberg, no opinaba lo mismo. La Comisión de Medio Ambiente, Salud Pública y Protección al Consumidor del Parlamento Europeo le solicitó un informe el 16 de octubre de 1991. En el mismo, este médico, que fue ministro de Sanidad de Francia, concluía: “El tráfico ilegal de órganos existe, lo mismo que el tráfico de drogas, y con frecuencia está organizado por las mismas personas. Este tráfico es tanto más monstruoso puesto que se basa en la condena a muerte de personas vivas para extraer de ellas los órganos que se venden con beneficio”.
A raíz del informe, el Parlamento europeo adoptó una "resolución sobre la prohibición del comercio en el transplante de órganos", el 14 de setiembre de 1993. La resolución llama a "tomar medidas para frenar la mutilación y asesinato de fetos, niños, y adultos en ciertos países en desarrollo cuyo propósito es proveer órganos para transplantes". Con lo cual, la Comunidad Europea reconoce que el tráfico de órganos existen.
La convención de las Naciones Unidas contra la delincuencia organizada trasnacional, que se refiere a la prevención, represión y sanción de la trata de seres humanos, incluye en su definición de la explotación humana, la extirpación de órganos.
También la Organización Mundial de la Salud condenó la práctica de venta de partes del cuerpo humano, prohibió la publicidad de órganos a cambio de un precio y estableció el principio de igualdad respecto de las donaciones.
El pago por órganos y tejidos para donación y transplante debe estar prohibido. El incentivo económico, compromete el carácter voluntario de la decisión y la base altruista de la donación de órganos y tejidos", afirma una resolución de la Asociación Médica Mundial, de noviembre de 2000. "Los órganos que se sospeche hayan sido obtenidos a través de una transacción comercial no se deben aceptar para un trasplante", añade terminantemente el documento.
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