EL CASO WILHELM REICH

 

Por Lamberto García del Cid

 

Wilhelm Reich, antes de emigrar a los EE.UU. fue expulsado de la Asociación Psicoanalítica Internacional por parecer demasiado marxista, del Partido Comunista por parecer demasiado freudiano, del Partido Socialista por parecer demasiado anarquista, tuvo que huir de Hitler por no se sabe qué genes de origen hebreo, y fue expulsado de Suecia debido a una campaña de difamación en la prensa sensacionalista, por haber realizado experimentos que años más tarde harían famosos a Master y Johnson.


Wilhelm Reich se granjeó la enemistad de los miembros de la Asociación Médica Americana al tomar una posición "psicoanalítica" extrema, pues sostenía que todas las enfermedades eran causadas por la "represión", tanto en su sentido político como en el freudiano. También manifestó que la terapia freudiana no era suficiente en sí misma para curar los desajustes psíquicos, que ésta debía ir acompañada por ejercicios corporales, tales como técnicas de relajación muscular y respiratorias. 

 

Wilhelm Reich

El Dr. Reich creía que toda ideología, incluida la suya, no sería factible hasta que tuviera lugar una revolución sexual de tipo psicológico; en otras palabras, cuando la gente no se avergonzase ya de sus funciones corporales.

Las innovaciones de Wilhelm Reich en el campo de la psicología (por ejemplo, el concepto de "armadura del carácter" o su pionera técnica de incluir ejercicios corporales en conjunción con la psicoterapia analítica, etc.) inspiraron, cuando no influyeron, a casi todos los científicos que posteriormente se dedicaron a este tipo de investigación; sus trabajos sobre psicología de masas (Mass Psychology of Fascism) supone la base de trabajos tan estimados como El Miedo a la libertad, de Erich Fromm, o La personalidad autoritaria, de Adorno.

En 1957, instigado por científicos dogmáticos pero políticamente correctos (entre ellos el paladín de los científicos fundamentalistas: Martin Gardner), el gobierno de los EE.UU. invadió el laboratorio de Wilhelm Reich, destruyó su equipo experimental, quemó todos sus libros y finalmente metió al propio Reich en la cárcel, donde moriría de un ataque al corazón una semana antes de que se cumpliese su condena. El Dr. Reich y otros ocho médicos que trabajaban con él, habían divulgado resultados positivos en el tratamiento de diversidad de afecciones mediante un aparato denominado "Acumulador de Energía de Orgón", y que teóricamente concentraba un tipo de energía curativa denominada "orgón".

Todos los libros del Dr. Reich permanecieron fuera de circulación en los EE.UU. durante más de diez años y algunos de ellos todavía lo están. Los boletines publicados por su Instituto del Orgón tampoco han vuelto a publicarse.

En ninguna parte de los escritos de sus enemigos, ni siquiera en los del "prolífico" Martin Gardner, se menciona que se hayan repetido los experimentos de Reich y obtenido resultados contrarios a los de éste, procedimiento de verificación científica que todos ellos dicen defender.

Reich a la edad de 20 años

Sólo 18 psiquiatras de todo el país (EE.UU) firmaron una protesta por la quema de los libros del Dr. Reich.

Existían muchos aspectos peligrosos para los defensores de lo políticamente correcto en la obra de Wilhelm Reich, desde su reconocimiento de los derechos sexuales de los niños hasta su acumulador de orgón, pasando por su minucioso análisis de la familia patriarcal bajo el fascismo y sus raíces en las estructuras emocionales en el hombre corriente. También descubrió aspectos terroríficos sobre la radiación nuclear, precisamente en la época en que el Gobierno de los EE.UU. estaba más interesado en el desarrollo y experimentación de semejante tipo de energía.

Cuando Wilhelm Reich descubrió la energía biológica que denominó orgón, esperó a publicar sus hallazgos hasta no haber verificado el fenómeno desde la óptica de varios experimentos. En uno de ellos Reich construyó dos cajas, una de orgón (elaborada con capas alternativas de metal y madera que creaban un campo cerrado de orgón concentrado) y otra similar, con la misma capacidad de aislamiento pero sin el recubrimiento de metal. Descubrió que el interior de la caja de orgón se mantenía más cálido que el interior de la otra caja, y que, curiosamente, su temperatura decrecía siempre antes de una tormenta.

Reich comentó este hallazgo por carta a Albert Einstein, quien encontró el asunto lo suficientemente intrigante como para invitar a Reich a su casa para que le demostrara el efecto. Reich le había escrito con la esperanza de que una eminencia en el campo de la física reconociera que sus experimentos constituían una excepción a la segunda ley de la termodinámica (ley de la entropía), que requiere que los mismos volúmenes tiendan a igualarse en temperatura.

Reich a los 30 años

Reich viajó a Princeton con varios aparatos con los que repetir su experimento. Él mismo describe su larga sesión con Einstein como un "encuentro entre mentes". Einstein, después de observar el fenómeno, manifestó: "Si esto es verdad, sería un bombazo para la física". Hubo un segundo encuentro entre los dos científicos y luego Einstein dejó de interesarse de repente por el asunto. Los biógrafos de Einstein, no pudiendo ocultar estos encuentros, han tratado de quitarle importancia, ridiculizarlos, presentarlos como una muestra más de la excentricidad del "genio de la relatividad". Sin embargo, el intercambio de cartas entre ambos, que Reich publicó más tarde, desautorizan claramente a tales biógrafos.

 

La física totalmente exacta es tan poco exacta como los santos no son totalmente santos.
(W. Reich)

 

Un reportero del diario The New Republic entrevistó a Reich con falsas intenciones. De esta entrevista se tomó material sesgado y se publicó un artículo sobre el "culto al sexo" de este científico. Este libelo desencadenó el desastre. La organización judicial americana se lanzó a una investigación millonaria sobre las actividades de Reich, centrándose sobre todo en su acumulador de orgón, que fue declarado un fraude y prohibida su distribución. 

Reich en su laboratorio en EE UU, en 1944

Reich nunca vendió más de 50 copias al año de cada uno de sus autopublicados libros mientras vivió. ¿Cómo fue que un diario como The New Republic esparciese tanto veneno sobre él? ¿Fue sólamente éste artículo el desencadenante? ¿O existían otras razones? ¿Por qué si el diario se centraba en el supuesto culto al sexo del investigador, las autoridades judiciales la emprendieron principalmente contra el acumulador de orgón, que no tenía nada que ver?

Muchas preguntas y pocas repuestas. Los archivos del FBI sobre el caso Reich revelan montones de cartas recibidas de la Asociación Americana de Médicos pidiendo que quitaran de en medio a Reich; peticiones en el mismo sentido fueron hechas por representantes de la Cruzada de Jóvenes Cristianos; una carta de la Comisión de Energía Atómica declaraba que Reich suponía para ellos un estorbo. ¿Cómo es posible que líneas de investigación oscuras y poco conocidas, y aún menos divulgadas, representasen un peligro tan grande para las organizaciones arriba mencionados?

Wilhelm Reich contactó por primera vez con la Comisión de Energía Atómica el 20 de abril de 1948. Lo hizo para comentarles las altas mediciones de su contador Geiger en conexión con su investigación sobre el orgón. Eso fue tres años antes de que Reich se embarcara en el Proyecto Oranur, programa -semioficial- consistente en experimentos controlados para estudiar los efectos biológicos del envenenamiento por radiactividad. Reich mantenía informada a la Comisión mediante cartas, encuentros y llamadas telefónicas. Poco a poco el proyecto se convirtió en un asunto de seguridad nacional, al no desear el Gobierno que el público se enterase de los peligros reales asociados con la radioactividad. 

Reich dando su primera conferencia orgonómica, en 1948.jpg (73063 bytes) Reich dando su primera conferencia orgonómica, en 1948

Dentro del Proyecto Oranur, Reich centró sus investigaciones en el tratamiento de afectados por radiación, usando para la terapia su acumulador de orgón. Durante años Reich había tratado con éxito casos terminales de cáncer con su acumulador de orgón, pese a lo cual nunca reclamó haber encontrado una cura al mismo, como después le acusaron las autoridades médicas. Dada la conocida relación entre la radiación y la leucemia, éste fue el enfoque de las investigaciones que Reich emprendió en su laboratorio de Rangeley, en Maine.

En el curso de estas investigaciones, Reich determinó exponer a ratones de laboratorio a los efectos de varias muestras de radio tratadas con orgón, y comparar luego los resultados con los obtenidos por medio de radio no tratado. Para ello construyó un acumulador de orgón de veinte capas y depositó en su interior las muestras de radio. Cinco horas después de iniciado el experimento, Reich notó enrarecida la atmósfera del laboratorio, un ambiento pesado, opresivo. Los contadores Geiger de la estancia se salían de la escala. Los trabajadores localizados en ese área sufrieron los típicos síntomas de envenenamiento por radiación. Habían descubierto el efecto Oranur.

El radio fue extraído del acumulador de orgón y confinado en una caja de acero y cemento lejos de las zonas habitadas. Así y todo, el efecto tóxico y las lecturas anormalmente altas de los contadores Geiger, persistieron no sólo en las cercanías del acumulador sino en toda la sala donde éste se ubicaba. Era como si el orgón de la atmósfera se hubiera "desbocado", en palabras de Reich, quien concluyó que al emplazar el radio en el acumulador, se había desatado una reacción en cadena en la atmósfera que subsistía largo tiempo después de haberse extraído el radio. Al día siguiente los ratones, pese a haber permanecido en una habitación contigua, agonizaban, y Reich despertó con un bronceado que contrastaba con el duro invierno del exterior. El New York Times informó por aquellos días que se habían detectado niveles de radiación anormalmente altos en la franja geográfica que iba desde Rochester, N.Y., hasta Canadá.



Reich dedujo del experimento que la energía orgónica del propio cuerpo mantenía la reacción nuclear del radio durante meses o incluso años. Midiendo la radiación alrededor del emplazamiento donde habían guardado el radio tratado con orgón, descubrió que el recipiente de acero y cemento actuaba de acumulador y que el efecto Oranur era perceptible todavía. Es más, la atmósfera sobrecargada del lugar continuó mucho tiempo después de que el experimento hubiera concluido.

Hubo, sin embargo, un lado brillante en el proyecto Oranur. Tanto los ratones que parecieron agonizar como los trabajadores afectados de envenenamiento radiactivo se recuperaron totalmente y, lo que es más, a partir de entonces, dichos afectados soportaron mejor que otros trabajadores los efectos de la radiación en experimentos posteriores. Existían indicios claros, en opinión de Reich, de que se había hallado un método de inmunización contra los efectos de la radiactividad. Pero en ese momento las autoridades judiciales ya se hallaban fraguando su proceso contra Reich y su energía orgónica. ¿Pura coincidencia?

Fue un nimio detonante, el transporte de varios aparatos de su acumulador de orgón de un Estado a otro (se le había prohibido su divulgación y distribución) lo que le valió una sentencia a dos años de cárcel.

Wilhelm Reich, de 59 años, fue enviado a prisión. Y como era de esperar en un hombre de su edad, esa sentencia se convirtió en una sentencia de muerte. Reich murió el 3 de Noviembre de 1957, una semana antes de que cumpliera su condena.

Tras la muerte de Wilhelm Reich, Aurora, su mujer, pidió información a las autoridades sobre un paquete de cartas que Reich deseaba publicar tras su muerte. Se trataba del tercer volumen de su Historia del Orgón, obra que escribió en prisión y de la que Reich dejaba constancia en una carta dirigida a su mujer el 16 de Setiembre de 1957. El manuscrito nunca apareció. Parece ser que Reich lo envió al Ministerio de Educación para que se lo entregaran a su mujer, quien trabajada allí. Pero desgraciadamente, o previsoramente, el manuscrito nunca llegó a su destino. La mujer de Reich también pidió explicaciones a la dirección de la prisión en referencia a un asunto que su marido mencionaba en una de sus cartas: que habiendo pedido una aspirina, se le suministraron dos pastillas de color rosa. Exigió ver los registros de la enfermería, pero tanto esa demanda como la explicación sobre los medicamentos, le fueron denegadas. La autopsia de Reich reveló un corazón dañado (años atrás había sufrido un infarto, pero ya se había recuperado del todo cuando fue enviado a prisión). Sin embargo, no se analizaron los contenidos de su estómago, alegando los responsables de la prisión, que no disponían de medios adecuados. Murió, como ya hemos dicho, una semana antes de ganar la libertad. ¿Casualidad? Su hija Eva, hoy en día, todavía sostiene que su padre fue asesinado.

Reich junto a su esposa Annie Reich-Pink

Poco antes de ser encarcelado, Wilhelm Reich escribió al Instituto de Meteorología de los EE.UU. informándoles de que era capaz de provocar una tormenta en Maine con su energía denominada orgón, oficialmente no reconocida. Se realizó la prueba y Wilhelm Reich logró crear la tormenta. ¿Coincidencia? Charles Kelly, que trabajaba entonces en dicho instituto, motivado por la hazaña, repitió con éxito el experimento de control climático y publicó, privadamente, el libro Un nuevo método de control climático. Las fotos que acompañan al texto de Kelly prueban fehacientemente que Reich tenía razón, a no ser que -hagamos de abogado de la inquisición científica- las fotografías estuvieran trucadas.

 

Siempre te hallas al lado de los que persiguen, hombre pequeño.
(Wilhelm Reich)

 

Wilhelm Reich estudió medicina en Viena, doctorándose en 1922. Sus ideas sobre la represión política en consuno con la sexual se han revalorizado (dicha represión va unida en los movimientos de masas), su obra sobre la psicología del fascismo se ha convertido en un clásico, sus trabajos sobre el Orgón se han perdido. Gracias Mr. Gardner.

 

 

Para asombrarse, el hombre - y quizá los pueblos- debe despertar. La ciencia es un medio para adormecerlo de nuevo.
(L. Wittgenstein)

 

Colaboración desde España de:

Lamberto García del Cid

e-mail: lamber@inicia.es